Spurgeon: Una Defensa del Calvinismo
30 09 2007
Es algo grandioso poder comenzar la vida cristiana creyendo en una doctrina buena y sólida. Algunas personas han recibido veinte “evangelios” diferentes en un número igual de años. Cuántos evangelios más aceptarán antes de llegar al fin de su camino, sería difícil de predecir. Le doy gracias a Dios porque me enseñó desde temprano el Evangelio y he estado tan perfectamente satisfecho con ese Evangelio que no quiero conocer ningún otro. El cambio constante de credo es una pérdida segura. Si un árbol de manzanas tiene que ser arrancado dos o tres veces al año, no se requiere construir una bodega muy grande para almacenar sus manzanas.
Cuando la gente siempre está cambiando sus principios doctrinales, muy probablemente no producirá mucho fruto para la gloria de Dios. Es bueno que los jóvenes creyentes comiencen con un firme entendimiento de esas grandiosas doctrinas fundamentales que el Señor ha enseñado en Su Palabra. Si yo creyera lo que algunos predican acerca de una salvación temporal y falsa, que sólo dura por un tiempo, escasamente estaría agradecido por ella. Pero cuando sé que a quienes Dios salva, Él los salva con una salvación eterna, cuando sé que Él les da una justicia eterna, cuando sé que los establece sobre un fundamento eterno de amor eterno y que Él los llevará a Su reino eterno, ¡oh, entonces sí me maravilla y me sorprende que una bendición así me haya sido otorgada a mí! Leer el resto de esta entrada »
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Jonathan Edwards fue uno de los más grandes predicadores de toda la historia. Era un hombre no sólo brillante, pero con un temor de Dios inmenso. Sus sermones, típicamente ardían con el tema de la ira de Dios, sin temer las consecuencias de sus palabras.





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