La Justicia de Dios: Su Misericordia

30 03 2007

 

En esta serie hemos venido tratando el tema de la justicia divina. Es de extrema importancia que comprendamos que Dios es infinitamente justo y santo. Es esa infinita santidad lo que hace que deba aplicar Su Justicia a todos aquellos que no cumplen con su mandamiento. Aquellos que han estado leyendo este blog durante las últimas semanas, sabrán que ese requisito que Dios le dio a la humanidad es el de amarle y adorarle por sobre todas las cosas.Además en algunas de las entradas previas, hemos visto que todos y cada uno de nosotros es un pecador y es nuestra naturaleza desear cualquier otra cosa antes que a Dios. A eso es lo que la Biblia llama, nuestra carne. Ese pecado que llevamos dentro y que no desea tener comunión con Dios, y que su único propósito es el de desear que no exista un Dios que gobierne su mundo. Pero querámoslo o no, el Dios Todopoderoso existe, y en algún momento lo vamos a enfrentar. Ahora bien, lo queremos enfrentar como sus hijos o como sus enemigos?

Y de eso se trata esta entrada. No vamos a entrar en discusiones teológicas, ya sea el Calvinismo, Armianismo, Luteranismo, etc. Nos vamos a concentrar meramente en el hecho de que somos pecadores, de que no hay nada que odamos hacer por nuestra propia voluntad para ser salvos, y que a pesar de que Dios es justo, ha derramado su misericordia sobre la tierra.

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios“Romanos 3: 23

Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque)” 1 Reyes 8: 46

Y no entres en juicio con tu siervo;
; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
” Salmos 143: 2

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” 1 Juan 1: 8

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.” Romanos 3: 10-11

Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” Romanos 7: 18

En la Biblia podemos encontrar muchos pasajes como estos. Es claro que Dios nos dice que como hombres todos somos perversos, pues lo único que deseamos es complacer nuestra carne, y por sí solos no podemos buscar a Dios. Pero es ahí donde entra Dios. Jehová en su eterna sabiduría, conociendo el corazón del hombre, sabía que si dependía del hombre, todo lo que se hiciera sería un desastre. Por ello, cuando hizo el pacto con Abraham, no hizo que Abraham pactara con Dios, sino que Dios mismo juró el pacto, para que su plan de que su misericordia fuera conocido por la humanidad, no se viera frustrado por un hombre.

y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigo. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Génesis 22: 16-18

Pero cual es esa bendición que Dios le daría a todas las naciones? Esa bendición sería la salvación. Es la salvación la muestra más grande de la misericordia de Dios. Y es la gracia de Dios, es decir, ese regalo que nos provee sin que nsotros lo merezcamos, el poder magnífico del Todopoderoso. Es esa gracia, la cual ha derramado sobre los suyos, la expresión máxima de su misericordia.Y cómo expresó Dios esa misericordia? Hace un poco más de 2000 años, envió a su Hijo, al primogénito de la creación (Colosenses 1: 15), a que muriera en la cruz del Calvario (Gólgota) cargando TODOS nuestros pecados, con el único fin de que fueran borradas nuestras transgresiones y pudiéramos ser justificados ante Dios Padre. El pacto que en Antiguo Testamento dependía de la ley, fue destruído, y Dios hace un nuevo pacto de Gracia, en donde escribe la ley en nuestros corazones y a través de lo que Cristo hizo en la cruz, transforma nuestros corazones y nuestra vida entera, para que le sirvamos por la eternidad.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para
sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto,
aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en
su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo
” Jeremías 31: 31-33

Si creemos en Dios y estamos concientes del hecho de que somos pecadores y más importante aún, estamos agradecidos con Dios por regalarnos algo que no merecemos, y le demostramos cada día que estamos agradecidos viviendo una vida como la que Cristo vivió, entonces somos verdaderos cristianos, y somos realmente salvos.Si nuestros frutos no son de Dios, entonces no somos hijos de Dios. Y es esa la pregunta que debemos hacernos todos los que decimos ser cristianos. Hemos sido realmente salvos? Estamos viviendo una vida sirviéndo a Cristo? Si nuestra respuesta es negativa, entonces debemos enderezar nuestros caminos y arrepentirnos y volver nuestro rostro a Dios, para que su mano haga la obra en nuestras vidas.

Muchos de nosotros estamos viviendo una vida lejos de ser cristiana. Estamos deseándo en nuestro corazón este mundo, y nos hemos alejado del verdadero principio cristiano: Servir a Dios con todo nuestro corazón. Muchos hemos quitado nuestros ojos del cielo y nuestros corazones han estado haciendo riquezas acá en la tierra, y hemos estado perdiendo las riquzas más imporantes, que son aquellas que están con Dios.

Con esta entrada lo que necesito que nos quede claro es que debemos estar agradecidos de que hemos sido escogidos por Dios para admirar su Gloria, para servirle, para amarle por siempre. Que hemos sido escogidos a pesar de que NO merecemos otra cosa más que todo el peso de la Ley de Dios, ya que somos pecadores.

Si no podemos ver que sin Cristo en nuestro corazón, somos los enemigos de Dios. Y que los enemigos de Dios serán echados en el lago de fuego, fuera de la presencia de Dios y lejos de su Gloria por la eternidad, entonces no podremos ver, ni entenderemos la majestuosa misericordia de nuestro Dios. Y no podremos agradecerle lo que ha hecho en nosotros, y mucho menos seríamos capaces de desear buscarle. Porque si no vemos que somos pecadores, entonces no estamos enfrentando el verdadero problema, y eso es justamente lo que el diablo desea. Cegarnos a la verdad. Hacernos creer que somos buenas personas, a pesar de que hemos violado todas y cada una de las leyes de Dios.

Esa fantasía, por no decir mentira, creada por el diablo, es para que la humanidad no vea su pecado y por lo tanto no intente buscar el perdón de Dios, y no vea la cruz de Cristo como lo que es: la revelación del corazón de la humanidad cuando Dios les dice que desea que le sigan. Y el corazón de la humanidad dice: “Crucifíquenlo, crucifíquenlo”. En realidad debemos buscar muy dentro de nuestro corazón. Amén.

 





La Justicia de Dios: Su Veredicto

28 03 2007

El motivo de esta serie es que logremos llevar a nuestro corazón la verdad de la Biblia. Sentí verdaderamente la necesidad de escribir acerca de la justicia de Dios, debido a comentarios de diversas personas en internet acerca de la justicia de Dios. Y entre los comentarios que he escuchado se encuentran algunos como por ejemplo: “Si existe el pecado en el mundo es porque Dios lo permitió, y lo hago porque Dios me hace pecar”; “Dios no me castigará orque Dios nos ama y perdonará nuestros pecados” y hasta el famoso “yo no soy pecador”.Como hemos visto en esta serie, Dios creó la tierra y TODO lo que hay en ella, no para sentirse acompañado, ni para sentirse mejor. Este tipo de pensamiento es típico hoy en día, donde muchos hombres han puesto al hombre como el centro de adoración, quitándole la gloria a Dios. Dios hizo la creación con el único fin de darnos la oportunidad de presenciar esa infinita gloria y adorarle por la eternidad.

Pero el hombre decidió seguir a Dios, y por el contrario decidió intentar quitarle la gloria a Dios. Cómo? Adorando sus deseos meas que al Dios que le había dado vida. Cayendo ante las insinuaciones del diablo, queriendo ser como Dios. Dios entonces lo maldice y lo echa fuera del paraíso. Muy claramente Dios le había dicho a Adán que el comer del fruto prohibido, le traería la muerte.

mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2: 17

Esto es lo que vamos a tratar en esta entrada. El hombre demostró ese día que prefería estar bajo sus propias reglas, que seguir las leyes de Dios, eso era, adorarle con toda su alma y todas sus fuerzas. Por lo tanto se convirtió en Su enemigo. Pero antes de entrar en el tema quiero que respondan a estas preguntas:

1. Alguna vez has mentido?
2. Alguna vez has robado?
3. Alguna vez has mirado a un hombre/mujer
y lo(a) has deseado en tu corazón?
4. Has hablado mal de tus amigos?

Ahora vamos a ver lo que nos enseña la Biblia. Las Escrituras nos dicen que TODOS los hombres somos pecadores. A causa de un hombre entró el pecado en la tierra, y como ese hombre (Adán) es nuestro ancestro, toda la humanidad viene acarreando el pecado en su ser. De ese primer pecado, que fue el deseo de satisfacer sus deseos, antes que los deseos de Dios, salen todas las perversiones que conocemos hoy e día, como la fornicación, el adulterio, los asesinatos, la homosexualidad, el alcoholismo, la drogadicción, etc. Es decir, todos nosotros somos pecadores y somos los enemigos de Dios.

“He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.” Salmos 51: 5” Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido que buscara a Dios.Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.

Salmos 53: 2-3″y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” Génesis 8: 21

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” Génesis 6: 5

¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,
Y el hijo de hombre, también gusano?” Job 25: 6

Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” Eclesiastes 7: 20

Muchos se ofenderán con estos pasajes, pero no es mi intención, y mucho menos es la intención de la Biblia. La Biblia nos enseña que TODOS somos pecadores y estamos en directa contienda con Dios, pues no hemos obedecido Su Ley. Pero las buenas noticias son que a pesar de que somos pecadores, Dios, en su inmensa misericordia, derramó su gracia sobre nosotros, a los cuales nos eligió para ser salvos. Fue por ello que envió a Su Hijo Jesús, para que muriera en sutitución nuestra (propiciación) y a través de Él pudieramos ser justificados y transformados de nuestra naturaleza pecadora. Esa es la verdad del evangelio.Si respondieron a esas preguntas, TODOS debemos responder al menos a alguna de ellas afirmativamente. Eso nos hace MENTIROSOS, ADULTEROS, LADRONES, etc. Qué dice la Biblia?:


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Corintios 6: 9-10

Es importante que no nos engañemos pensando que somos buenas personas. El punto es que aún el que dice ser bueno, ya que ayuda a los pobres, o a los necesitados, etc, no es bueno. Porqué? Sencillamente porque no lo hace para la honra y gloria de Dios, lo hace para glorificarse él mismo. Cuántos de nosotros no anda diciendo por ahí que somos los mejores en nuestro trabajo, ó que sin nosotros nada camina bien; ó denigra a otras personas. Esto es pecado, y la única forma de que seamos justificados es a través de Cristo. Debemos aceptarle como el amo y señor de nuestra vida.Veámoslo así: Dios es el juez, y estamos parados en el juicio, y Dios nos pregunta si hemos mentido. Muchos dirán: “Sí, he mentido”; nos pregunta si hemos cometido adulterio. Otros dirán: “Sí, he adulterado”, y así en los casos que a cualquiera de ustedes se les pueda ocurrir. Entonces Dios DEBE seguir lo que siempre ha dicho: TODO pecado debe ser castigado. Veámoslo en la Biblia:


y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” Éxodo 34: 7″Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.” Salmos 1: 5

Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.
Salmos 11: 6

Tarde o temprano, el malo será castigado;
Mas la descendencia de los justos será librada.” Proverbios 11: 21

y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
Eclesiastes 8: 13

Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
1 Pedro 3: 12

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.” 3 Juan 1: 11

Pero ahora bien, porqué Dios debe castigarnos? No nos enseña la Biblia acerca del perdón? Este es el principal problema de muchas doctrinas modernas, como por ejemplo la doctrina de la inclusión. El único problema con esa doctrina es la Biblia. En las Escrituras leemos que Dios es justo y que no puede estar en contra de su naturaleza. Si Dios es justo, por lo tanto no puede permitir que el pecado pase sin castigo.

Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.” Salmos 119: 137″Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.” Éxodo 9: 27


Lo importante de estos pasajes es ver que somos pecadores y que por nosotros mismos NO podemos hacer nada bueno que nos pueda justificar para con Dios, ya que TODO lo que sale del corazón del hombre es maldad y está en contra de Dios (Proverbios 19:3). Y porqué Dios castiga al pecador? Porque todo lo que hace el hombre es venerarse a sí mismo y no venerar al único Dios, al Dios de la creación. El hombre ha decidido estar en contra de Dios, y los que no se arrepientan, serán destruídos, pues ningún hombre podrá contender contra Dios.

Y por ello es fundamental que sepamos que si estamos frente a Dios en el juicio y no tenemos a aquel que nos justifica (Cristo), entonces, Dios derramará su ira sobre nosotros, y seremos excluídos de su presencia por la eternidad. Seremos condenados. Caso cerrado. Ahora, cómo podemos entonces hacer para ser salvos, si nosotros no podemos hacer nada? Este tema lo abordaremos en la próxima entrada. Mientras tanto, analicemos nuestras vidas y empecemos a buscar a Cristo con todo nuestro corazón. Amén.






La Justicia de Dios: Nuestro Padre

24 03 2007

Como vimos en la entrada anterior, la Biblia nos demuestra que Dios creó todas las cosas con el fin de regalarnos la posibilidad de presenciar su gloria. Ahora, que fue lo que ocurrió? Fue el pecado de Adán y Eva lo que nos separó de Dios. Fue la desobediencia de nuestros primeros padres, lo que no nos permitió presenciar esa infinita gloria.Cuando leemos los primeros 3 capítulos de Génesis, nos damos cuenta que Adán y Eva convivían con la gloria de Dios. Jehová caminaba entre ellos. En Génesis 3: 7-13, leemos que justo después de que Adán y Eva desobedecieran el mandamiento de Dios, y de una manera adoraran sus deseos antes que a Dios, sus ojos se abrieron. Pero lo que vamos a resaltar es el versículo 8, en donde dice que les dio miedo pues escucharon la voz de Dios, el cual se paseaba en el huerto. Y les dio miedo porque se dieron cuenta que habían pecado.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.” Génesis 3: 8

Qué increíble? Saber que Dios caminaba entre ellos. Pero debido al pecado, fuimos castigados y desterrados de su presencia. Y es acerca de ésto, lo que trata esta nueva serie, pero antes debemos comprender otras cosas.Como decíamos, en la entrada previa vimos que, quiéranlo o no, Dios fue el creador de todas las cosas. Dios es soberano sobre TODA la creación. Y como creador, es por lo tanto, el amo y señor de cada átomo de nuestro ser. Muchos de nosotros se resisten a enfrentar esta realidad, y como Herodes (Mateo 2), desearían que Jesús no existiera, ya que es Jesús el rey de todas las cosas (Colosenses 1).

En esta entrada vamos a ver lo que dice la Biblia acerca de nuestra relación con Dios, para analizar en las otras entradas, como actúa Dios para establecer su justicia. Es importante que comprendamos que así como el primer Adán nos apartó de la presencia de Dios, el último Adán (1 Corintios 15:45), o sea Cristo Jesús, nos trajo de nuevo a la presencia de Dios.

Jesús, durante su ministerio, le enseñó a sus discípulos como deberían orar, y a través de ellos, nos enseñó una cosa sumamente importante. En el momento en que aceptamos la soberanía de Jesús sobre nosotros, y le entregamos nuestras vidas, somos adoptados por Dios el Padre. Es Jesús, quien nos hace de nuevo Sus hijos. Veamos el pasaje en Mateo 6:

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en tierra.” Mateo 6:9-10


Esta enseñanza de Cristo, NO es una fórmula que debemos orar como loritas, es decir, repetidamente. Cómo sabemos que Jesús no nos está dando frases para que nos las aprendamos de memoria? Por el versículo 7, que dice:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” Mateo 6: 7

La enseñanza de Jesús es que los que le han aceptado a Él como su señor, pueden saber con seguridad que pueden venir ante Dios, ya no como renegados, como sus enemigos, pero más bien como Sus hijos.Otra de las cosas maravillosas que he aprendido de Jesús en estos meses, se encuentra en la historia del tabernáculo (Exodo 26: 31-33). En este pasaje vemos que Dios mandó a Moisés a hacer un tabernáculo, en el cual pondrían el arca del pacto, que era donde se encontraban las tablas de la Ley, y el arca estaría en medio de cortinas. Entre éstas, estaba Dios.

Pero porqué en medio de cortinas? Debido a que sólo los sacerdotes de la tribu de Leví, que eran los escogidos de Dios, podrían atravesar esas cortinas, y estar en la presencia y gloria de Dios, para hacer expiación por los pecados del pueblo. Cualquier persona que no fuera de los escogidos, que se acercara a esas cortinas, moría, ya que Dios se encontraba ahí.

Muchos dirán que porque solamente unos pocos podían estar dentro del tabernáculo. Sencillamente porque Dios nos había echado de su presencia por nuestro pecado. Pero siendo misericordioso, escogió una familia para que intercediera por ellos.

Luego vemos que conforme se instauraron los reinos de Israel, el arca se va a colocar en el Templo que construyó Salomón, cubierto por cortinas, para que nadie muriera. Pero lo más bello, lo leemos en el pasaje que describe los momentos posteriores a la muerte de Cristo.

Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.” Marcos 15: 37-39

Si leen con atención, se darán cuenta la metáfora de lo que ocurrió con la muerte de Jesús. Cristo nos enseñó que únicamente a través de Él podíamos llegar al Padre (Juan 14:6). Que sólo a través de Él podíamos ser Sus hijos. Pues otra forma de verlo es que así como Adán nos separó de Dios, lo cual estaba representado en la cortina que protegía el arca, Jesús vino a romper esa cortina y traernos ante la presencia de Dios.Entonces, antes de entrar a analizar las acciones que toma Dios contra aquellos que traspasan Su Ley, es de gran importancia que entendamos que a través de Cristo, Dios nos ha hecho Sus hijos, y que tanto a Sus hijos como a Sus enemigos, castiga. Sus hijos son castigados con el brazo del amor infinito de Dios, mas sus enemigos, probarán el brazo poderoso de Su ira. Pensemos entonces de que lado queremos estar. Amén.






La Justicia de Dios: Su Gloria

22 03 2007

En esta nueva serie vamos a analizar la verdadera justicia de Dios. Para hacer esto, debemos primero entender lo que significa la Gloria de Dios. No vamos a profundizar mucho en esta entrada, pues este tema va a ser descrito más ampliamente en el futuro próximo, pero por lo menos analizaremos lo más relevante.

¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?” Job 4: 17

A pesar de lo que muchos hombres digan, la evidencia sobra para mostrarnos que Dios existe. La ciencia nos dice que el caos proviene del orden, mientras que la Biblia nos dice que Dios lo ordenó todo. vasta es la evidencia, pero lo que necesitamos entender es que sólo hay un Dios, y fue Él quien creó TODO lo que pueden ver nuestros ojos y aún lo que no podemos ver. Y con que finalidad hizo Dios esto? Muchos han dicho que Dios se sentía sólo. La verdad es que ese tipo de comentarios solamente pueden salir de la boca de un hombre. El hombre siempre se ha puesto como centro de todas las cosas, pero la Biblia nos demuestra otra cosa. Dios creó todas las cosas para que pudiera toda la creación glorificarle. Ahí, muchos de los que atacan al cristianismo han salido diciendo que esa enseñanza es egoísta, pero si lo vemos desde el punto de vista que Dios es infinitamente majestuoso, y que esa majestuosidad es inconcebible para nuestras pequeñas mentes, entenderemos que el único fin era regalarnos la oportunidad de poder vivir esa experiencia.

Dios nos creó para que pudieramos convivir con Él en el paraíso, pero fue nuestro propio pecado lo que nos separó de su presencia. John Piper en su libro “La Pasión de Cristo” , hace una analogía que me parece fácil para que entendamos esto. Él dice que cuando estamos parados en el Gran Cañón, ó mirando el amanecer en el desierto del Sahara, ó presenciamos el poderío del mar, sentimos algo en nuestro corazón que nos llena de alegría y asombro. Imaginen entonces que esa sensación jamás se puede comparar a la gloria de Dios.

En la Biblia se nos dice que los querubines que se encuentran sobre el trono de Dios, se cubren sus rostros con sus alas, ya que no pueden presenciar la magna gloria de Dios:

Por encima de él había querubines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” Isaías 6: 2-3

Un médico no necesita que otro hombre le diga que es médico, si tiene un título que así lo demuestra; un rey no necesita que alguién le diga quién es, si tiene un reino que le rinde alianza; así mismo Dios no necesita que un hombre, a quién Él mismo creó del polvo, le glorifique, pues Dios es todo lleno de gloria. Dios nos creó para regalarnos la oportunidad de presenciar Su gloria. No puedo imaginar yo estar ante la presencia de Dios. Y sé que en este cuerpo es algo inconcebible, pero cuando seamos transformados en la segunda venida de Cristo, nuestro ser estará capacitado para darle a Dios toda la gloria que es suya desde siempre.Ahora, veamos algunos pasajes importantes:

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Pedro 4: 11Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” 1 Corintios 10: 31

Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” 1 Crónicas 16: 29

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6: 20

Este último pasaje es muy importante. Pertenecemos a aquel que nos hizo. Pertenecemos a aquel que pagó con su vida todos nuestros pecados. Así como la casa que pagamos es nuestra, así como el automóvil que compramos es nuestro, así son nuestros cuerpos, almas y corazones le pertenecen a Dios.

Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.” Salmos 100: 3Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11: 36

Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aún al impío para el día malo.” Proverbios 16: 4

Muchos de nosotros hemos rechazado ésta idea pensando que nuestras vidas nos pertenecen a nosotros mismos, y que nadie gobierna sobre ellas. Hemos querido creer ésta mentira, la cual ha sido puesta en el mundo por Satanás, para no sentirnos mal, para poder seguir viviendo en pecado, esclavos de nuestra carne. Pero lo hermoso es que Cristo es quién nos libera del pecado. En Él ya no somos esclavos de la carne y podemos disfrutar nuestras vidas para Su gloria. Es Cristo quién nos quita el vendaje de nuestros ojos, y podemos ver la realidad: Dios es amo y señor de toda la creación. Porqué? Porque a Él le pertenecen.Es importante entender este concepto para entonces poder desarrollar el tema acerca de la justicia de Dios, la cual va a impartir desde el punto de que Él es justo y castiga al que desobedece.





Renunciando a la Idolatría: Venerando las estrellas

18 03 2007

Con esta entrada vamos a finalizar la más reciente serie. En ella vamos a hablar acerca de aquellos que adoran las estrellas. En la historia podemos encontrar que en los pueblos antiguos, acostumbraban venerar al sol, la luna, las estrellas. Inclusive les daban nombres a las constelaciones en honor a sus dioses.Hoy vamos a ver como aún en nuestros tiempos tenemos hombres y mujeres que veneran las estrellas. Para muchos les podrá parecer algo insignificante, pero es algo bastante delicado, pues va contra la ley de Dios. Entonces qué nos dice Dios?

Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto, que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido” Deuteronomio 17: 2-3

Claramente Dios nos dice en la Biblia que es pecado adorar otros dioses. Es fácil entender porqué. Sencillamente porque no hay más dioses; sólo existe: Jehová, Yo Soy, Yahwe. Como hemos visto en las entradas previas, la Biblia nos enseña que muchos de los pueblos del pasado adoraron a dioses que nunca los escucharon, y por ello hacían oraciones repetitivas (como muchos hoy en día), esperando que sus dioses hicieran algo por ellos. Dios les demostró que solamente Él estaba vivo y por ello castigó el pecado de muchas culturas.Qué hacemos hoy en día que se puede comparar a lo que se hizo en tiempos antiguos? En estos momentos vemos como muchas personas leen horóscopos, consultan adivinos, leen las palmas de las manos, hacen hechicería, etc. Todo esto es lo mismo que hacían esas culturas de las que hablabamos anteriormente. Muchos dirán que el horóscopo no tiene nada de malo. Claro que lo tiene, pues quiere decir que estamos poniendo nuestra confianza en lo que dicen las estrellas y no en Dios.

Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso” Proverbios 3: 26Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová
Jeremías 17: 7

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” 1 Juan 5: 14

El consultar el horóscopo es igual que consultar adivinos. Sencillamente es pecado, ya que buscamos buscar las respuestas a nuestras oraciones en otras cosas y quitamos nuestra confianza de Dios. Debemos comprender que Dios es un Dios vivo, que escucha todas nuestras plegarias y por ello debemos confiar plenamente en Él.Ejemplos tenemos muchos en la Biblia, pero podemos leer acerca del reinado de Oseas cuando Dios los castigo por adorar a otros dioses e incluso a las estrellas (2 Reyes 17: 16). Otro ejemplo lo encontramos en el reinado de Manasés (2 Reyes 21: 3). Cuando quitamos nuestra confianza de Dios, estamos idolatrando otras cosas, ya que menospreciamos al Dios Todopoderoso.

Lo mismo nos enseña la Biblia acerca de consultar adivinos o hechiceros. Se nos dice claramente que es pecado el hacerlo, pues se considera que la persona que así lo hiciere se prostituye. Qué quiere decir ésto? Se prostituye en el sentido que pone su confianza en otros dioses. Pero no sólo será castigado el que pusiere su confianza en las estrellas y no se arrepintiere, pero también el que se dedica a ello:

Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
Levítico 20: 6-7Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.
Levítico 20: 27

Debemos tener mucho cuidado cuando pensamos que la adivinación es sólo un juego. Para Dios no lo es. Para Dios es una forma en la que nosotros idolatramos otras cosas, y eso es abominación para Jehová. Como hemos visto en otras entradas, al ser Dios un Dios justo, debe castigar el pecado y la desobediencia. Por ello si somos idólatras, seremos castigados si no nos arrepentimos y nos volvemos hacia el único Dios que existe.Y aquí muchos pueden decir cosas como: Pero yo creo en otro dios; ó yo soy ateo; ó no creo en la Biblia, etc. La verdad es que sólo existe Jehová, y a través de su pueblo (Israel) ha derramado su misericordia sobre el resto de las naciones, para que todos nosotros veamos Su gloria. A través de Israel envió a Su Hijo para que fueran salvas todas las naciones. Nadie puede negar que Jesús hubiese caminado sobre la tierra, y nadie puede negar que ascendió a los cielos. Es por ello que debemos hacer caso de la palabra de Dios que encontramos en la Biblia.

Antes de terminar me gustaría que analizaramos un último detalle, pues es práctica de alguns hechiceros y or lo tanto es pecado. En el pasaje de Levítico 17: 10-16, leemos acerca de aquellos que comen sangre. Este pasaje es utilizado por los Testigos de Jehová para fundamentar el hecho de no recibir transfusiones, etc.

Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre. Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. Y cualquier persona, así de los naturales como de los extranjeros, que comiere animal mortecino o despedazado por fiera, lavará sus vestidos y a sí misma se lavará con agua, y será inmunda hasta la noche; entonces será limpia. Y si no los lavare, ni lavare su cuerpo, llevará su iniquidad.” Levítico 17: 10-16

En este pasaje, Dios nos prohibe comer sangre, pues nos dice que la vida está en la sangre. El hecho de que Dios nos prohiba hacer ésto, es sencillamente por el versículo que encontramos en Levítico 19: 26:

No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinos.
Levítico 19: 26

Que hacen en las ceremonias ocultistas? Usan la sangre de víctimas (generalmente animales) para sus rituales. Dios les estaba ordenando no usar la sangre para hacer rituales, como lo hacían en ese entonces y como se continua haciendo aún es nuestros días. Además en ese pasaje (Lv. 17: 10-16) Dios le da esa ley como manera de que no hubieran enfermedades entre el pueblo, ya que les prohibía comer animales muertos que encontraran en el camino. Si la humanidad se hubiera apegado a lo que Dios nos enseña en la Biblia, Pasteur no hubiera tenido la necesidad de escribir acerca de la teoría de los gérmenes en los 1800’s. Espero que aquellos que aún hoy se dedican a leer el horóscopo por diversión, o asistir a adivinos, etc, se arrepientan de inmediato y pongan su confianza donde debe estar. Dios nos creó a todos y cada uno de nosotros, y le pertenecemos a Él. Ninguno de nosotros es dueño de sí mismo, como mencionamos en la entrada previa. Leamos la Biblia y acerquemonos a Cristo, que es el único camino que nos brinda salvación. Amén.





Renunciando a la Idolatría: Venerando Nuestra Carne

16 03 2007

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.” Exodo 20: 12-17

Como hemos dicho en las entradas previas, Dios le dio a la humanidad UN solo mandamiento: Jehová es nuestro único Dios y aparte de Él No debemos tener otros dioses. Hemos hablado que una vez que rompemos ese mandamiento, entonces vamos a romper las otras “leyes” que Dios nos dio. Entonces, sólo existe una forma de pecar, y esa es no darle a Dios el lugar que se merece en nuestras vidas.En esta entrada vamos a hablar acerca el otro tipo de dios que podemos poner en nuestras vidas: nuestra carne (deseos). Muchos de nosotros hemos puesto nuestros deseos por encima de Dios. Y nos damos cuenta cuando sentimos en nuestro corazón que somos egoístas, orgullosos, vanidosos, corruptos, etc. El venerar a nuestra carne nos lleva a cometer múltiples transgresiones contra Dios.

Estas transgresiones se centran en la corrupción de nuestros cuerpos. Oímos a muchas personas decir que son los dueños de su cuerpo y por lo tanto pueden hacer lo que deseen, mientras no hagan daño a los demás; ó es mi dinero y puedo hacer con el lo que me venga en gana, etc. Lo cierto es que la Biblia dice otra cosa.

En la Biblia vemos que Dios es el creador de todas las cosas. TODAS las cosas. Esto incluye las plantas, bacterias, animales, las estrellas, los planetas, el universo entero, las moléculas que componen nuestros cuerpos, nuestras almas…TODO nuestro ser le pertenece a Dios.

¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.” Job 41: 11Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Colosenses 1: 16

Lo que leemos en la Biblia es que Dios nos ha dado todo lo que tenemos, pero lo más importante es que Él nos dio rectitud de corazón, pero nosotros escogimos el pecado.

He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.” Eclesiastes 7: 29Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.” Levítico 18: 30

Muchos se asombran cuando leen esas palabras. He escuchado a muchos quienes se ofenden cuando les dicen que son pecadores. La verdad es que la Biblia nos lo dice: Todos somos pecadores, no hay ni uno solo que sea hallado justo (Romanos 3: 23). Y debemos tomar en consideración que el pecado ES abominación a Jehová. Para Dios no existen las mentirillas blancas, por ejemplo. Para Dios una mentira es un a transgresión a Su Ley y por lo tanto merece ser castigado. Es muy fácil como los hombres adaptamos nuestro raciocinio y lo queremos hacer pasar por el de Dios. Dios es un Dios justo y Él no puede dejar pasar el pecado sin castigar. Por eso envió a Su hijo para que muriera en nuestro lugar.Pero bueno, cuando rompemos el mandamiento de no poner a Dios como nuestro único señor, entonces nos entregamos a nuestros deseos. Estos deseos son dioses que ponemos en nuestras vidas, los cuales nos hacen esclavos. En primer lugar vamos a comentar acerca de la inmoralidad sexual. Tanto el incesto, adulterio, homosexualidad, sexo con animales, etc, todos son actos inmorales, los cuales son abominación para Dios. Y obviamente al ser abominación, son pecado. La homosexualidad no es un desorden genético, ni un desbalance hormonal, como han tratado de concluir algunos científicos (lo cual no han podido probar). Todas estas conductas ocurren cuando hemos entregado nuestras vidas a nuestro propio placer.

Y este tipo de comportamiento no es reciente, pues se ha dado a través de la historia humana. Lo leemos en la Biblia cuando Dios le dice a su pueblo Israel que no debe entregarse a las abominaciones que hacían las otras culturas que vivían en las tierras vecinas, entre ellas tener relaciones homosexuales o sexo con animales:

No te echarás con varón como con mujer; es abominación. Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.
Levítico 18: 22-23

Vemos en Génesis 19 la historia de la destrucción de Sodoma, cuando vinieron los ángeles a la casa de Lot para avisarle que saliera de la ciudad con su mujer e hijas, ya que Dios la iba a destruir pues todos lo que habitaban en la ciudad eran perversos. Esto lo deja claro el pasaje cuando llega una turba de hombres a la casa de Lot para que entregue a los ángeles:

Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.” Génesis 19: 5

Qué creen que quiso decir el traductor de éste pasaje? Se refiere a que los hombres de Sodoma querían violar a los ángeles. Esto lo sabemos por los dos versículos que le siguen a éste:

Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.” Génesis 19: 6-8

Es decir Lot entregó a sus hijas para que los hombres tuvieran sexo con ellas y NO con los ángeles de Dios. De ahí proviene la palabra “sodomía“. En realidad significa tener sexo anal, ya sea heterosexual u homosexual. Pero en ambos casos es perversión ante los ojos de Dios. Inclusive en la Biblia se habla de los travestis y de las mujeres que se visten como hombres. Es muy claro que Dios nos ordena vestirnos como lo que somos: hombres o mujeres. No desea que pretendamos ser lo que no somos.

No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.
Deuteronomio 22: 5

Pero no solo la homosexualidad es una perversión. También lo es la fornicación y el adulterio. Aquellos que tienen relaciones sexuales solteros, que tienen relaciones sexuales con otras personas que no sean su esposa(o), están en pecado. Muchos de nosotros hemos hecho ésto. Vivimos en la era de la liberad sexual, en donde muchos profesan que cada quien puede hacer con su cuerpo lo que le plazca. Pero como vimos al principio de ésta entrada, nuestros cuerpos nos son nuestros…le pertenecen a Dios. Y Dios nos puede quitar la vida cuando así lo desee.

Este tipo de perversión ocurre cuando hemos puesto a nuestra carne por encima de Dios. Nos entregamos a los deseos de nuestro corazón. Y veamos que nos dice Dios acerca de los que practican todas estas cosas. Pero además de las perversiones sexuales, cuando hacemos ésto, de la misma manera nos entregamos a las drogas, alcoholismo, etc.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Corintios 6: 9-10

Me pregunto que dirán los pastores y aquellos hombres que enseñan la doctrina de la inclusión cuando leen éste pasaje? En realidad creo que lo omiten, pues cualquiera que lea este pasaje del Nuevo Testamento, puede ver claramente que la homosexualidad es un pecado y ningún afeminado ni homosexual podrá entrar en el cielo si no se arrepiente y acepta a Cristo como su Dios y cambia su conducta.Debemos tener claro que todas las obras de nuestra carne, aquello que hagamos poniendo primero los deseos de nuestro corazón, son pecado. Dios debe gobernar nuestras vidas, y e tiene una forma de vida la cual diseñó para nosotros y nos la ha dado en la Biblia. Si vivimos para nuestra carne, vivimos para otro dios, y hemos transgredido la ley de Dios y somos pecadores. Veamos un resumen de todo aquello que hace la carne:

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5: 19-21

Es muy importante que entendamos que no debemos ser esclavos de ninguna cosa. Nada nos debe hacer esclavos. El problema es que cuando tenemos por dios a nuestra carne, somos esclavos, ya sea del cigarrillo, el acohol, las drogas, el sexo, la pornografía, etc. Es impresionante si vemos algunas estadísticas, que el 90% de los jóvenes entre los 11 y 19 años han visto pornografía en internet en sus casas; la industria de la pornografía hace 57 billones de dólares al años; inclusive 47% de los “cristianos” aceptan que la pornografía es un problema en sus hogares (ver estadísticas aquí). Dios nos da el poder para ser libres.

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” 1 Corintios 6: 12″ Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1: 7

Entonces preguntémonos urgentemente si estamos siguiendo al dios de nuestra carne. Si así estamos viviendo nuestras vidas, entonces debemos cambiar. Lo primero que debemos hacer es volver nuestros ojos a Jesús, que es el Dios que va a perdonar nuestros pecados, y quien nos va a liberar de nuestras ataduras, destruyendo los dioses que tenemos en nuestra vida. Él pondrá su Espíritu Santo sobre nosotros para que transforme nuestra forma de vivir. Sólo así podremos santificarnos y poder decir que hemos sido justificados ante Dios. Amén.





Renunciando a la Idolatría: Venerando el Dinero

15 03 2007

Si puse en el oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú;Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, Y de que mi mano hallase mucho;Si he mirado al sol cuando resplandecía, O a la luna cuando iba hermosa,Y mi corazón se engañó en secreto, Y mi boca besó mi mano;Esto también sería maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano” Job 31: 24-28

En esta entrada vamos a hablar acerca del amor a las riquezas. Creo que muchos de nosotros se pueden identificar con esto. Cuántos de nosotros no hemos deseado tener el auto último modelo, vivir en una mansión, poder salir de paseo y gastar dinero sin tener que preocuparse por el mañana? Si ponemos la mano en nuestro corazón, muchos de nosotros levantaríamos la mano aceptando que así hemos vivido.El amor al dinero ha traído destrucción en la vida de muchas personas, e inclusive en la vida de muchas iglesias “cristianas”. Este mal ha calado en el cristianismo y ahora vemos doctrinas en donde se enseña la “prosperidad material” que según los hombres que así lo enseñan, Dios quiere darnos. En otros casos vemos como se construyen “palacios” para los servidores de Dios (Vaticano), etc. El deseo por las riquezas ha causado divorcios, división familiar, en fin muchos males. Familias enteras se pelean por ver quien se queda con la mejor parte del legado de algún familiar que ha muerto. Verdaderamente es algo trágico.

Lo importante de esta serie, es que vamos a tratar de entender que el deseo de tener riquezas es idolatría, y por lo tanto es pecado ante los ojos de Dios. Veamos que nos dice la Biblia:

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Lucas 16: 13

Como leímos en la introducción a esta serie, en éxodo 20 comprendemos que Dios nos exige que le adoremos únicamente a Él. Nos dice claramente que NO debemos tener otros dioses. Pero cómo se convierte el dinero en un dios? El amor a ser rico, nos transforma. En algunos casos entregamos nuestra vida al trabajo para hacer dinero; en otros casos delinquimos para ganar dinero fácil; hacemos negocios sucios para ser ricos; y perdemos de vista a Dios. En otras palabras, ese amor al dinero, nos hace olvidar que Dios es el dueño de nuestras vidas y que el único fin por el cual fuimos creados fue para alabrale y adorarle.Si trabajamos en exceso, nos gana el cansancio y no tenemos tiempo para estar en contacto con Dios diariamente; si delinquimos es porque no tenemos a Dios como ser supremo en nuestra vida y por ello nos dedicamos a hacer lo malo. Lo importante es que comprendamos lo que vimos en las entradas previas: Si rompemos el primer y único mandamiento de Dios, de seguro pecaremos. O sea, si no adoramos a Dios con todas nuestras fuerzas y tenemos otros dioses, entonces somos pecadores. La Biblia claramente nos lo dice:

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3: 23

Dios nos enseña que no debemos desear ser ricos, por el contrario nos dice que debemos pedirle que nos dé justo lo que necesitamos, para que no querramos pecar. Si Dios nos da demasiado, entonces nos saciamos de excesos y vicios, olvidando a Jehová quien nos lo dio. Y si no nos da la que necesitamos, entonces robamos y pecamos contra Dios. Es muy claro que Dios nos demuestra que tan malagradecidos somos los seres humanos.

No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” Proverbios 30: 8-9

Claro que Dios a algunos les da riquezas. Pero esas riquezas son para que Dios sea glorificado (Lucas 3: 11). Pero cuántos de nosotros ayudamos a aquellos que no tienen que comer? Y cuántos de nosotros hacen que Dios sea glorificado a través de esa ayuda? La verdad es que muy pocos. Porqué digo ésto? Sencillamente porque la mayoría de nosotros cuando ayuda a algún desamparado, lo primero que hace es vangloriarse, en lugar de que esa ayuda haga que más personas entiendan que sólo hay un Dios el cual ha derramado su gracia sobre nosotros.Pero entonces qué es lo que Dios quiere que hagamos? Dios quiere que destruyamos ese ídolo. Que dejemos de adorar a el falso dios del dinero. Ese dios que domina la vida de muchos de nosotros, y nos ha alejado de la presencia de Jehová. Quiere que le amemos y le demos gracias por todo lo que nos ha dado, que reconozcamos que Él es el único Dios, y que lo recibamos como nuestro señor. Dios quiere que seamos sus siervos y no siervos del dinero.

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14: 33

Puede hacer alguno de nosotros ésto? Podemos renunciar a nuestros ídolos? La reflexión no es si podemos, por el contrarios, es que debemos hacerlo. Si queremos ser salvos, debemos renunciar a todos los otros ídolos que tenemos en nuestras vidas. Con nada vinimos a este mundo y con nada nos iremos. El problema de ser esclavos del dinero es que nunca nos saciamos. Siempre queremos tener más. Somos sus esclavos, mas Dios es nuestro libertador.

No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria” Salmos 49: 16-17″Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.” Eclesiástes 5: 12

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo 6: 19-21

Vean lo impactante de esa frase. Si amamos a las riquezas, ahí está nuestro corazón. Mas Dios desea que nuestro corazón esté en el cielo. Por lo tanto debemos hacer riquezas en el cielo, y no en la tierra. Cómo? Siendo siervos de Cristo e imitándole en todo lo que Él nos enseñó.Para concluir, me gustaría que pudieramos discutir este último versículo:

El que confía en sus riquezas caerá; Mas los justos reverdecerán como ramas.” Proverbios 11: 28

Dios nos dice en este pasaje que aquellos que tienen otros dioses, y en este caso, el dios del dinero (riquezas) perecerán. Serán condenados porque pusieron su fé y su amor a un dios que los hizo sus esclavos, y quitaron sus ojos del Dios verdadero, Jehová. Pero por otro lado nos dice que los justos renacerán. Quienes son los justos? Todos aquellos que han sido lavados con la sangre que Cristo derramó en la cruz, han sido justificados dice la Biblia. Por lo tanto, todos aquellos que hemos aceptado que Cristo es Dios; que vino a la tierra a ministrar; que murió por nuestros pecados; que murió porque nosotros estando en nuestros pecados merecíamos morir, y en la gracia que derramó sobre nosotros nos dio slavación; y que resucitó y se sentó a la derecha del Padre y se le dio toda potestad sobre todas las cosas; entonces aquellos que asi lo hemos hecho, hemos sido justificados y por tanto hemos nacido de nuevo a una vida al servicio de Cristo.En otras palabras, aquellos que confían en Cristo como el único Dios, y que creen que Él es el único que nos puede salvar, entonces esos serán salvos. No pongamos nuestros ojos en las riquezas materiales. Pongamos los ojos en el reino de los cielos, y busquemos santificarnos para llegar ahí. Jesús es el único camino (Juan 14: 6). Destruyamos ese dios que existe en nuestras vidas. Y como hizo Josías con los ídolos que existían en Israel, destruyamoslos (2 Reyes 22 y 23). Amén.