Día del Señor 24

31 01 2007

62. ¿Por qué no puede, el bien que hacemos, hacernos justos para con Dios o al menos ayudarnos a ello?
Porque la justicia que puede pasar el escrutinio de Dios debe ser absolutamente perfecta y debe también, en todo respecto, estar al mismo nivel de la Ley divina Pero aun lo mejor que podamos hacer en esta vida es imperfecto y está manchado por el pecado.

[1] Deut. 27:26; Gal. 3:10. [2] Is. 64:6.
63. ¿Cómo puedes decir que el bien que hacemos no valgan nada si Dios promete recompensarlas en esta vida y en la otra?
Esta recompensa no se gana. Es un don que se concede por gracia.

[1] Matt. 5:12; Heb. 11:6. [2] Luke 17:10; II Tim. 4:7, 8. 64. ¿ Pero esta doctrina no convierte a los hombres en negligentes e impíos?
No. Porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud aquellos que por la verdadera fe han sido injertados en Cristo.

[1] Matt. 7:18; Luke 6:43-45; John 15:5.





Día del Señor 25

30 01 2007

65. Siendo que es únicamente por la fe que participamos de Cristo y de todas sus bendiciones… ¿De dónde procede esa fe?
El Espíritu Santo la produce en nuestros corazones por la predicación del santo evangelio y la confirma por el uso de los santos sacramentos.[1] John 3:5; I Cor. 2:10-14; Eph. 2:8; Phil. 1:29. [2] Rom. 10:17; I Pet. 1:23-25. [3] Matt. 28:19, 20; I Cor. 10:16.

66. ¿Qué son los Sacramentos?
Son señales santas y sellos para ser vistos por nosotros instituidos por Dios para que al usarlos… El nos haga comprender más claramente la promesa del evangelio y ponga así su sello en esa promesa: Y ésta es la promesa del evangelio de Dios: darnos el perdón de nuestros pecados y la vida eternal sólo por gracia y por el único sacrificio de Cristo, consumado en la cruz.

[1] Gen. 17:11; Deut. 30:6; Rom. 4:11 [2] Matt. 26:27, 28; Acts 2:38; Heb. 10:10

67. ¿Es entonces el propósito de ambos: de la Palabra y de los Sacramentos enfocar nuestra fe hacia el sacrificio de Jesucristo en la Cruz como el único fundamento de nuestra salvación?
Ciertamente. El Espíritu Santo, en el evangelio nos enseña y por los Sacramentos nos asegura que toda nuestra salvación descansa en el único sacrificio de Cristo cumplido por nosotros en la cruz.

[1] Rom. 6:3; I Cor. 11:26; Gal. 3:27.

68. ¿Cuántos Sacramentos instituyó Cristo en el Nuevo Testamento?
Dos: El Bautismo y la Cena del Señor.

[1] Matt. 28:19, 20; I Cor. 11:23-26





El Significado de Amar a Jesús

30 01 2007

 

El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.
1 Corintios 16: 22

Creo que éste es un tema controversial por las implicaciones que trae, para aquellos a quienes Jesús ha llamado, y que a través de su Espíritu Santo les ha abierto los ojos a la verdad. La Biblia nos deja un mensaje muy claro: Jesús es Dios y quiere que le sigamos. Todo aquel que hace caso omiso de ello, entonces será condenado.

 

Todos aquellos que creemos en Él, tenemos un compromiso, el cual es amarle. Pero, qué significa amar a Cristo? Vamos a analizar varios puntos, que creo son base fundamental para poder ser llamados hijos de Dios, pues el amor se funda en un pilar: Dios. Porqué así? La respuesta se encuentra en la Biblia:

 

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
1 Juan 4: 8

Ahora bien, es cuestión de analizar las relaciones que tenemos con nuestros seres queridos, para poder entender el verdadero significado, y lo que implica amar a Cristo. Porqué es ésto importante? Muchos cristianos andamos por el mundo pensando que por el hecho de que hemos entregado nuestras vidas a Cristo, eso implica que no tenemos mayores obligaciones en ésta maravillosa relación de la que nos hemos hecho partícipes.Muchos pensamos que la Biblia, como enseñanza, termina con la historia de la redención del hombre. Qué quiero decir con ésto? Si la vemos desde un punto de vista muy amplio, la Biblia se basa en cuatro historias entrelazadas entre sí: La creación, la caída del hombre, la redención a través de Cristo y finalmente la santificación de nuestras vidas.

Ahora bien, muchos de nosotros vivimos nuestras vidas pensando en que la historia de la Biblia termina con la redención, olvidando un detalle muy importante, que todos debemos vivir una vida de amor a Cristo con el fin de santificarnos diariamente.

Si analizamos nuestras relaciones interpersonales, podemos decir que amamos a alguién porque: confiamos en esa persona; le obedecemos; deseamos estar con ella; hablamos de ella con otras personas; haríamos cualquier cosa por ella; intentamos ser como ellos, e intentamos agradarle. Ahora, analicemos estos puntos por separado, para ver si podemos decir que verdaderamente amamos a Cristo.

Confianza

Porqué debemos confiar en Cristo? Sencillamente porque Él es Dios. Dios Padre le describe como tal en Hebreos 1: 8:

Mas del Hijo dice:
Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el cetro de tu reino.

 

Toda la Biblia nos dice que debemos confiar en Jehová, nuestro Dios, pues Él es nuestra Roca, es Él quién en toda su sabiduría y omnipotencia sostiene nuestras vidas (Salmos 37:17; 63:8; Isaías 42:6). Si debemos confiar en Dios, entonces debemos confiar en Cristo pues Él es Dios.

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.” Juan 14: 1″ Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso” Proverbios 3: 26

En el temor de Jehová está la fuerte confianza;
Y esperanza tendrán sus hijos.” Proverbios 14: 26

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jeremías 17: 7

conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.” Efesios 3: 11-12

“Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” 1 Juan 2: 28

Obediencia Muchos amamos a Cristo, pues siendo Dios, se hizo hombre y vino a la tierra a enseñarnos el reino de los cielos, y para que con su muerte, pudieramos ser libres del pecado. Pero ese amor implica también obediencia a lo que vino a enseñarnos.

Si me amáis, guardad mis mandamientos.” Juan 14: 15″ El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14: 21

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” Juan 14: 23-24

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15: 10

Si no le obedecemos, entonces no somos sus siervos. Pues fue Cristo quién nos libró de la muerte eterna; de nuestra condenación en el infierno. Fue Jesús quién nos hizo libres, pero a la vez nos convirtió en sus siervos, y por lo tanto debemos obedecerle.


¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” Lucas 6: 46

Amar su Compañía Fue Cristo quien trajo el reino de los cielos a nosotros. Fue Cristo quien nos acercó a Dios. Fue Él quien nos hizo hijos de Dios, y a través de Él podemos llamar a Jehová nuestro Padre. Qué otra razón tenemos para querer estar junto a Él? Cristo nos prometió que estaría con nosotros hasta el fin del mundo. Nos hizo la promesa de que en donde nos congreguemos en su nombre, Él estará con nosotros.

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28: 20″ todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14: 13-14

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18: 20

Hablar acerca de Él Ahora bien, si le amamos, deberíamos hablar acerca de Él. Jesús muy claramente nos dice que tenemos la misión de hacer llegar su palabra a todas las naciones. No debemos avergonzarnos de Él, o Él se avergonzará de nosotros en el día del juicio. Debemos estar preparados para hablar de Cristo a aquellos que nos pregunten el porqué de nuestra esperanza.


Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hechos 5: 42

Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.” Hechos 8: 4

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” 1 Pedro 3: 15

Sufrir por Él


Claro que lo más importante es que debemos sufrir por Cristo. A que me refiero con esto: sencillamente debemos dejar el mundo y vivir para Él. Desde el momento en que le entregamos nuestra vida a Cristo, empieza nuestra lucha. Primero contra nuestra carne, y luego contra el mundo, el cual desea nuestra perdición.

En la Biblia, Jesús nos deja muy claro que el camino por el cual vamos a caminar es estrecho, más el camino del mundo es amplio. Nos enseña que vamos a sufrir por seguirle. Nunca dijo que ibamos a tener una vida fácil. La vida en Cristo es una vida de constantes luchas y obstáculos, los cuales podemos sobrellevar únicamente por la fuerza que Él nos brindará.

Si vemos dos mil años atrás, los primeros seguidores de Cristo fueron torturados, encarcelados, sufrieron muertes terribles. Posteriormente podemos ver como la historia lo demuestra claramente, los cristianos han sido y serán castigados por su fé. Pablo nos escribe un pasaje muy claro:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles. Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me averg:uenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
2 Timoteo 1: 7-12

Dios nos hace fuertes. Cristo no sufrió por nosotros? No fue blasfemado, torturado, y muerto por nosotros? Él nos dio el ejemplo a seguir. Entonces lo que debemos hacer es sufrir sirviéndole. Cómo no vamos nosotros a sufrir por él? Es lo mínimo que podemos hacer, pues si así lo hacemos, tendremos la recompensa al final de nuestras vidas. Debemos ser fuertes entonces, y valorar más nuestro futuro en la eternidad que el dolor que sufriremos estando en el mundo.

Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas
1 Pedro 2: 19-21″Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” 1 Pedro 4: 1

Imitarle

Si le amamos, intentaremos entonces imitar su vida. O sea, debemos llevar una vida con un corazón humilde, de servicio a los demás, luchando por que el reino de los cielos llegue al mundo entero. Llevándole a Cristo a quienes no le conocen. Nuestra promesa está escrita en la palabra de Dios, si permanecemos en Él.

Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aún lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.
2 Corintios 3: 9-11″Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2: 20

Agradarle

Por lo tanto, si lo que buscamos es imitarle, debemos también agradarle. Este es uno de los puntos más importantes de nuestra santificación. Debemos trabajar para que todo lo que hagamos sea para la honra y gloria de Dios. Es nuestro deber luchar contra el pecado, teniendo siempre presente que Cristo murió por todas nuestras aflicciones.Cómo hacemos para agradarle? Hace falta leer las enseñanzas de Cristo. Debemos renunciar a los deseos de nuestro corazón; a los deseos de nuestra carne. Debemos tener claro que la vida NO nos pertenece. Nuestra vida pertenece a Dios. Y debemos hacer que Cristo sea glorificado en ella.

Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
2 Corintios 4: 2″Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.” Colosenses 3: 22

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11: 6

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.” Hebreos 13: 16

Podemos decir entonces que amamos a Cristo? Lo más importante es que cada uno de nosotros debe interiorizar y cuestionarse, en realidad, si es un fiel seguidor de Jesús. Y se debe hacer a diario, ya sea evaluando nuestras acciones diarias; la manera en que manejamos las situaciones del día a día; si hablamos de Él a los demás, etc.En estos últimos meses, me he preguntado cual es la razón detrás de que en algunas ocasiones nos sintamos atemorizados de hablar de Jesús a otras personas. El mundo no dice nada si alguién habla del islam, o del budismo, o de los mormones, pero en el momento en que sale Cristo, entonces nos sentimos atacados por los demás. Debemos confiar en Él y en la esperanza que mora en nosotros. Jamás debemos avergonzarnos de creer en Jesús; o es que no confiamos en que Él es nuestro Dios? Si así creemos, entonces sabemos lo que espera a aquellos que no se averguenzan de Él y a los que perseveran (santifican) en Cristo, esto es, la vida eterna.

Muchos no siguen a Cristo únicamente por no querer dejar de agradar a la carne y al mundo. El que cree en las palabras de Cristo sabe que este camino lleva a la perdición. Ahora, cual camino vamos a seguir nosotros? Amar verdaderamente a Cristo o al mundo? Amén.

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.” Lucas 9: 26





Día del Señor 26

29 01 2007

69. ¿Cómo te recuerda y te asegura el bautismo que aquel único sacrificio de Cristo en la Cruz es para ti personalmente?
De esta manera: Cristo instituyó este lavamiento externo con el cual me dio la promesa… que tan ciertamente como el agua lava la suciedad del cuerpo, así de cierto, su sangre y su Espíritu lavan la impureza de mi alma, es decir, todos mis pecados.[1] Matt. 28:19. [2] Matt. 3:11; Mark 16:16; John 1:33; Acts 2:38; Rom. 6:3, 4; I Pet. 3:21.

70. ¿Qué significa ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo?
Ser lavado con la sangre de Cristo, significa… que Dios, por gracia, ha perdonado mis pecados por esa misma sangre la cual fue derramada por mí, durante su sacrificio en la cruz. Ser lavado con el Espíritu de Cristo, significa… que el Espíritu Santo me ha renovado y me ha apartado para ser miembro de Cristo a fin de que yo muera más y más al pecado y progresivamente viva una vida santa e irreprensible.

[1] Ez. 36:25; Zech. 13:1; Eph. 1:7; Heb. 12:24; I Pet. 1:2; Rev. 1:5; 7:14. [2] John 3:5-8; Rom. 6:4; I Cor. 6:11; Col. 2:11, 12.
71. ¿Dónde promete Cristo que somos lavados con su sangre y Espíritu tan ciertamente como lo somos con el agua del bautismo?
En la institución del bautismo donde Cristo dice: “Por tanto, id y haced discípulos a todas la naciones bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. “Todo el que creyere y fuere bautizado, será salvo pero el que no creyere, será condenado” Esta promesa es reiterada cuando la Escritura llama al bautismo: El lavami ento de la regeneración y El lavamiento de pecados.Titus 3:5; Acts 22:16





Día del Señor 27

28 01 2007

72. ¿Es este lavamiento externo con agua lo que lava nuestros pecados?
No. Sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo nos lavan todos nuestros pecados.

[1] Matt. 3:11; I Pet. 3:21; I John 1:7.
73. ¿Por qué entonces el Espíritu Santo llama al bautismo… el lavamiento de la regeneración y el lavamiento de los pecados?
Dios tiene una buena razón para tales expresiones. Él quiere enseñarnos… que la sangre y el Espíritu de Cristo lavan nuestros pecados de la misma manera que el agua limpia la suciedad de nuestros cuerpos. Pero más importante aun… Él quiere asegurarnos… mediante esta divina señal y prenda de garantía que el lavamiento espiritual de nuestros pecados es tan real como el lavamiento físico con agua.[1] I Cor. 6:11; Rev. 1:5; 7:14. [2] Mark 16:16; Acts 2:38; Rom. 6:3, 4; Gal. 3:27.

74. ¿Se debe bautizar también a los niños?
Sí. Los niños, al igual que los adultos, están en el pacto de Dios y son miembros de su pueblo. Y a ellos, no menos que a los adultos, se les ha prometido… el perdón de pecado por la sangre de Cristo y el Espíritu Santo quien produce fe. Por lo tanto, mediante el bautismo, que es la señal del pacto, los niños deben ser recibidos en la iglesia cristiana y distinguidos de los hijos de los incrédulos. Esto se hacía en el Antiguo Testamento por medio de la circuncisión la cual, en el Nuevo Testamento, fue reemplazada por el bautismo.[1] Gen. 17:7; Matt. 19:14. [2] Ps. 22:11; Is. 44:1-3; Acts 2:38, 39; 16:31. [3] Acts 10:47; I Cor. 7:14. [4] Gen. 17:9-14. [5] Col. 2: 11-13.





Contradicciones (Parte 8): Catolicismo

27 01 2007

Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es una, santa, católica y apostólica” (LG 8). Estos cuatro atributos, inseparablemente unidos entre sí (cf DS 2888), indican rasgos esenciales de la Iglesia y de su misión. La Iglesia no los tiene por ella misma; es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades” Catecismo de la Iglesia Católica 811

Inicio con este párrafo, que se encuentra en el Catecismo de la Iglesia Católica, porque quiero continuar con lo que he venido desarrollando en esta serie llamada Contradicciones. Dios, desde que estableció, a través de Moisés, su palabra como el testimonio más grande de su Divinidad, la ha protegido y lo ha hecho saber a la humanidad.

No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno” Deuteronimio 4: 2

Todo lo que Dios ha hecho es perpetuo. Nada de lo que Él ha hecho, ni la cosa más pequeña, podrá ser alterada, y esto incluye, por supuesto, el legado de sus promesas para la humanidad: La Biblia.

He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.” Eclesiástes 3: 14

Y porqué digo ésto? Como hablabamos en las entradas previas, el hombre ha tendido a escribir sus propias interpretaciones de la palabra de Dios, a través de la historia. Y no sólo eso, sino que ha puesto estas interpretaciones, por encima de la Biblia. Debemos tener mucho cuidado, pues Dios nos deja muy claro, lo que le ocurrirá a aquel que altere su palabra:

Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22: 18

Y muchos pueden decir que el profeta Juan, quiso decir: “aquellos que quieran alterar las palabras de su libro Revelaciones ó Apocalipsis”. En toda la Biblia Dios nos hace ver que nadie podrá alterar las palabras de la Biblia sin ser castigado. Por lo tanto, Juan, quien escribe lo que Jesús le dijo, se refería exactamente a la Biblia completa. Y cambiar la palabra de Dios, significa alterar, su contenido ya sea, alterando palabras u oraciones, así como alterando su interpretación. Porqué? Sencillamente porque si el hombre, teniendo una mente finita, limitada, y débil (como veremos más adelante), hará caer a muchos fieles interpretando la Biblia y dándole un contexto que no se encuentra en la Biblia.Si vemos el catecismo de la Iglesia Católica, es un texto escrito por hombres, en donde Dios no tuvo nada que ver. Y esto lo digo, porque estos textos católicos están tan llenos de contradicciones con respecto a la Biblia, que Dios no pudo haber tomado parte en ellos. Recordemos que cuando leemos algún pasaje de la Biblia y pensamos que hay contradicciones, el único que está equivocado es uno, pues Dios inspiró la Biblia, y Dios es perfecto y santo y NO se equivoca. Jesús NUNCA dijo que vino a la tierra a crear una religión. Nunca se dice en la Biblia que solamente los católicos serán salvos. Cristo vino a la tierra a salvar a toda la raza humana, pues todos somos pecadores y por lo tanto no hay uno sólo de nosotros que por sí sólo pueda ser salvo, sino es por el sacrificio más grande y santo: la Muerte de Cristo en la cruz, cargando con Él todos los pecados de la humanidad.

Cristo murió para que su iglesia; la iglesia de Cristo; sus seguidores, todos los cristianos, fueran salvos através de Él, no a través de una doctrina. La religión NO nos puede salvar, pues las religiones fueron hechas por hombres, para poner al hombre primero, antes que a Dios. No debemos seguir religiones, y mucho menos hombres, pues TODOS somos pecadores. Debemos seguir a Cristo, quien es Dios.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Pero si seguimos leyendo los catecismos y concilios hechos por hombres, vemos como fue interpretado uno de los pasajes más claros en la Biblia y como se quiso interpretar hace cientos de años por hombres sedientos de poder:

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca, edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.” Mateo 16: 16-20″apokriqeiV de o ihsouV eipen autw, makarioV ei, simwn bariwna, oti sarx kai aima ouk apekaluyen soi all o pathr mou o en toiV ouranoiV. kagw de soi legw oti su ei petroV (refiriéndose a Pedro), kai (significa “mas, pero”) epi tauth th petra (refiriéndose a Jesús) oikodomhsw mou thn ekklhsian, kai pulai adou ou katiscusousin authV.” Versión griega de Mateo 16: 17-18

Y veamos lo que interpreta el Vaticano:

El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño. Está claro que también el Colegio de los Apóstoles, unido a su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro (LG 22). Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa” Catecismo de la Iglesia Católica

Quién es la roca? Si han seguido el blog, este tema fue abarcado en una entrada previa, pero cubriremos de nuevo el tema, pues debe quedar muy claro. La única roca de la que habla la Biblia es Dios. Él es la roca a la cual debemos sujetarnos. Nuestra vida debe estar fundada en Cristo, de no ser así, entonces iremos a nuestra ruina. En el antiguo testamento, el rey David, nos deja claro quien es la roca:

Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?” 2 Samuel 22: 32″Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador” 2 Samuel 22: 2

El es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;
Es justo y recto.” Deuteronomio 32: 4

y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.” 1 Corintios 10:4

Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4: 11-12

Si Dios, en la Biblia entera nos está diciendo que Él es la roca; cómo en un pasaje Dios se va a contradecir y va a decirle a Pedro, a un hombre, que él es la roca sobre la que se edificará la Iglesia? No piensan que creer eso es hacer a Dios un mentiroso? Dios ES santo y perfecto y no se contradice, y mucho menos miente. La roca de la que hablaba Jesús en el pasaje con Pedro; esa roca es Cristo. No fue Él quién vino a la tierra a fundar Su Iglesia? Jamás le dijo a Pedro que a través de Pedro fundaría su iglesia. Si así hubiera ocurrido, no habría iglesia en estos momentos, pues Pedro fue un hombre, o sea, un pecador. Sólo Dios pudo fundar y sostener su iglesia, y Jesús es Dios. Por ello, si leemos bien la Biblia, podemos entender claramente que la única roca, de quién se refería Jesús era Él mismo.Jesús le dice a Pedro, al igual que le dijo a todos sus apóstoles, que predicaran su palabra, y que la llevaran sin cambios a todas las naciones, para que a tarvés de esa palabra, que es vida, pues la palabra es Jesús, pudieran ser salvas todas esas naciones (Mateo 28:19-20).

Ahora, veamos otra de las contradicciones, que es enseñada por hombres faltos de verdad:

El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles (LG 23). El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad(LG 22; cf. CD 2). El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral… La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el Cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el sucesor de Pedro”, sobre todo en un Concilio ecuménico (LG 25; cf. Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar “como revelado por Dios para ser creído” (DV 10) y como enseñanza de Cristo, “hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe” (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf. LG25).Catecismo de la Iglesia Católica

Por lo tanto, si aceptamos lo que dice la Biblia, eso es, que Jesús no dejó a ningún hombre a cargo de su Iglesia, entonces, vemos la contradicción en lo que leímos anteriormente. Y concentrémonos en las dos palabras marcadas en rojo. Estos hombres han escrito algo que Dios jamás nos permitiría pensar. Vicario significa: “sustituto” ó “en lugar de“, por lo tanto estos hombres están enseñando que el papa es el sustituto de Cristo en la tierra. No ven la blasfemia? No ven la intención de estos hombres? Quieren enseñarle a la humanidad que Jesús puso a su Iglesia en las manos de un hombre. Como hablabamos en entradas previas, hemos aprendido que uno de los pecados que Dios más aborrece es el orgullo humano. Ponernos a pensar que un hombre podría sustituir a Jesús es una blasfemia. Como Dios nos lo hace saber, todos somos polvo, y todos somos pecadores:

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Génesis 3: 19″Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:21-23

Al leer la Biblia nos damos cuenta que no hay ni habrá ningún hombre que no sea un pecador. TODOS somos pecadores. No fue por eso que Dios envió a su Hijo a morir a la tierra? No fue por eso que Dios se hizo hombre, para que pudieramos ser salvos a través de Cristo? Ningún hombre pudo, puede ni podrá hacerse cargo de la Iglesia de Cristo. Eso no es lo que enseña la Biblia. Y esa es la verdadera palabra de Dios. Aquel que quiera saber la verdad, nada más tiene que leerla. Cristo es quién sostiene a su Iglesia. Nunca hubo necesidad de dejar un sustituto, pues Cristo prometió justo antes de resucitar, que estaría con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28: 20).Y si hablamos de la infabilidad del papa, podemos ver otra mentira. Ningún hombre es infalible. TODOS pecamos y TODOS fallamos; sencillamente porque es nuestra naturaleza. Sin Cristo somos débiles, caemos y si no le buscamos, nuestra vida irá directo a la ruina. Ahora, pregúntense porque un hombre o grupo de hombres querría mentir diciendo que su líder es infalible, y que todo lo que diga respecto a Dios es la verdad? Si lo que dicen no está en la Biblia, entonces debemos comprender que nos mienten, y que nos están llenando de falsas doctrinas y falsas enseñanzas. Es mi pensar, que el único fin de esto es el deseo de poder, pues ésta declaración se escribió hace cientos de años, cuando los líderes de la Iglesia Católica en busca de poder, engañaban a hombres y reinos.

La única manera de tener poder, era hacerle creer a la humanidad que lo que el papa decía era infalible y no podía ser debatido. La humanidad en ese momento no podía contradecir al papa, sencillamente porque en esos tiempos la lectura de la Biblia era prohibido, y cualquiera que fuera encontrado leyendola, era condenado a muerte, por la misma iglesia católica. No es esta otra razón para quitarle la verdad a los hombres sedientos del agua de vida eterna?

Cómo fue que lograron infiltrar cientos de mentiras y blasfemias, sino negándole al hombre leer la Biblia? Aún hoy en día lo vemos, cuando el papa desea reinstaurar las misas en latín. A que vamos nosotros a las congregaciones, sino a escuchar la palabra de Dios? Queremos aprender de ella, no queremos que se nos oculte lo que Dios nos está diciendo enla Biblia, no queremos interpretaciones de hombres, sino la VERDAD. La Biblia no es un libro para interpretar, es la verdad, y lo que dice es exactamente lo que ES. La Biblia y las enseñanzas que ahí se encuentran NO son específicas a un momento de la historia humana, sino, es una enseñanza perpétua para la humanidad.
Podemos seguir discutiendo muchas más contradicciones, pero me quiero concentrar en dos más. En éxodo 20, Dios le da a la humanidad las leyes que debemos seguir.

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” Exodo 20: 1-5

Muy claramente Dios nos está prohibiendo hacer imágenes de cualquier cosa que esté en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Porqué? Sencillamente porque Dios es el único Dios, no hay nada semejante a Él; y es un Dios celoso. Cualquier imágen que hagamos es un ídolo y Jehová nos prohibe rendirle culto e inclinarnos ante ellas. A través de la historia, la humanidad ha rendido culto a muchos ídolos, inclusive el mismo pueblo de Israel, y siempre se ha visto la mano de Dios castigando a aquellos que así lo han hecho.Debe quedarnos claro que dice: semejanza de nada que esté en los cielos, ni en la tierra, ni debajo de ella. Dios siempre supo que la humanidad iba a rendirle culto a seres que están en el cielo, como María, y a santos como Pablo, Pedro, etc. Y Dios nos dice que NO debemos inclinarnos ni adorarlas, pues SOLO HAY UN DIOS. Veamos lo que se dice en los catecismos:

Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte” (LG 59; cf. la proclamación del dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa Pío XII en 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos: En tu parto has conservado la virginidad, en tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios: tú te has reunido con la fuente de la Vida, tú que concebiste al Dios vivo y que, con tus oraciones, librarás nuestras almas de la muerte (Liturgia bizantina, Tropario de la fiesta de la Dormición) Después de haber hablado del papel de la Virgen María en el Misterio de Cristo y del Espíritu, conviene considerar ahora su lugar en el Misterio de la Iglesia. “Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios y del Redentor… más aún, es verdaderamente la madre de los miembros (de Cristo) porque colaboró con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza’(S. Agustín, virg. 6)” (LG 53). “…María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia” (Pablo VI discurso 21 de noviembre 1964)

“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48): “La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano” (MC 56). La Santísima Virgen “es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de `Madre de Dios’, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades… Este culto… aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente” (LG 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf. SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, “síntesis de todo el Evangelio” (cf. Pablo VI, MC 42)Catecismo de la Iglesia Católica

La definición de venerar es: idolatrar, reverenciar ó adorar. Venerar a María o a cualquier muerto (Pablo, Pedro, etc) es pecado. Dios nunca ha dejado especio para dudas, sólo debemos confiar en lo que nos ha dicho. Pedirle a María, o a cualquier otro ser que se encuentre en el cielo, es blasfemar el camino de la verdad, pues Jesús nos lo ha dicho muy claro:

Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” Juan 14: 6

María fue escogida por Dios, para que se cumpliera la promesa de Dios con la humanidad, eso es, traer al mundo al Salvador; al Redentor, al Señor que nos reconciliaría con Él. Y María fue escogida por su fé en Dios; por el amor que Dios le tenía, pero Dios no la escogió para que la veneráramos. La Iglesia Católica la llama la madre de Dios, la Reina del universo. Esto es una gran blasfemia, pues no hay más Rey que Dios mismo. Dios no tiene madre, pues Él ES, o sea, siempre ha sido, es y será por todos los siglos. Cuando dicen reina del universo, suena exactamente como a la diosa romana Diana, a quien los romanos adoraban como la reina de los cielos, y que ahora es culto de muchas sectas satánicas.La verdad es que María fue un instrumento de Dios, así como lo fue Moisés, David, Salomón, Isaías, Daniel, Pablo, Pedro, Judas Iscariote, Juan, etc. Todas esas personas, fueron el medio que utilizó Dios para que se cumpliera su palabra. Sus vidas no fueron para que les veneráramos, sino para aprender lo que Dios hizo a través de ellos. Y sino, veamos cuando uno de los apóstoles interrumpe a Jesús mientras hablaba con un grupo de gente. Este apóstol le dice que su madre y sus hermanos están afuera y quieren hablar con Él. Jesús responde lo siguiente:

Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” Mateo 12: 48-50

Jesús nos enseña que Dios no tiene una madre, ni unos pocos hermanos, sino que todo aquel que creyere en Él será considerado como su familia. Es claro en la Biblia que NO debemos quitarle el puesto a Cristo, poniéndo a hombres como “vicarios”, ó a hombres y mujeres que han muerto en la causa de Dios.El último punto que quiero tocar es acerca del llamado purgatorio. Esto es un tema controvertido para muchas personas, pero es muy claro en la Biblia. Dios nos dice en su palabra, que existe el cielo y el infierno. No dice que existe un lugar en donde debamos estar para completar nuestra purificación. No fue el sacrificio de Cristo suficiente para que fueramos purificados todos y cada uno de nsotros? Si Dios mismo se hizo hombre y murió por nosotros, para que cada uno tuviera vida eterna en Él, para que sería necesario un lugar para mayor purificación? Pues la verdad es que no existe tal purgatorio, pues fue Dios el que nos purificó y por lo tanto no existe mayor purificación.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” Hebreos 1: 1-3

La única verdad es que desde que Cristo murió, salió al mundo el espíritu del anticristo, y lo único que busca es negar lo que Jesús hizo por nosotros, ya sea, negando propiamente a Cristo, poniendo a otras cosas entre Dios y nosotros (ídolos) ó desviándonos de la verdad, que es al final la palabra de Dios. Y es la Biblia nuestra fuente de vida, pues es nuestro recordatorio de las promesas de Dios y de su ley.No olvidemos que debemos cuestionar lo que nos enseñan los hombres. No permitamos que nos quiten el privilegio de saber lo que Dios tiene para nosotros, prohibiéndonos leer la Biblia. Rindamos nuestras vidas a Jesús, pidamos perdón por nuestros pecados y aceptemos a Jesús como nuestro Salvador y nuestro Dios. Él nos bautizará con su Espíritu Santo para que veamos lo que nos quiere enseñar en la Biblia. Amén

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Versión Griega del Nuevo Testamento





Día del Señor 28

26 01 2007

75. ¿Cómo es que la Cena del Señor te recuerda y te asegura que eres participante del único sacrificio de Cristo en la cruz y de todos sus beneficios?
De esta manera: Cristo me ha ordenado a mí y a todos los creyentes, que coma de este pan partido y que beba de esta copa. Y con este mandamiento, él dio esta promesa: Primero: Que tan cierto como veo con mis ojos que el pan del Señor es partido para mí y que la copa me es dada; así de cierto su cuerpo fue ofrecido por mí y su sangre derramada por mí. Segundo: Que tan cierto como recibo de la mano del que sirve y como y bebo del pan y de la copa del Señor, los cuales me son dados como señales ciertas del cuerpo y de la sangre de Cristo… Así de cierto… Él alimenta y reconforta mi alma para la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada.[1] Matt. 26:26-28; Mark 14:22-24; Luke 22:19, 20; I Cor. 11:23-25.

76. ¿Qué significa comer del cuerpo crucificado de Cristo y beber de Su sangre derramada?
Significa: Aceptar, con un corazón creyente, todo el sufrimiento y muerte de Cristo y por creer, recibir perdón de pecados y vida eterna. Pero significa más: A través del Espíritu Santo, quien vive tanto en Cristo como en nosotros, somos unidos más y más al bendito cuerpo de Cristo y también, que aunque Cristo está en el cielo y nosotros en la tierra somos carne de su carne y hueso de su hueso y por lo tanto vivimos en y somos gobernados por un Espíritu así como los miembros de nuestro cuerpo son gobernados por un alma.[1] John 6:35, 40, 50-54. [2] John 6:55, 56; I Cor. 12:13. [3] Acts 1:9-11; 3:21; I Cor. 11:26; Col. 3:1. [4] I Cor. 6:15, 17; Eph. 5:29, 30; I John 4:13. [5] John 6:56-58; 15:1-6; Eph. 4:15, 16; I John 3:24.

77. ¿Dónde promete Cristo alimentar y reconfortar a los creyentes con su cuerpo y con su sangre tan ciertamente como que comen de este pan partido y beben de esta copa?
En la institución de la Cena del Señor. El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias lo partió, y dijo: Esto es mi cuerpo que es para ustedes, hagan ésto en memoria de mí. Así mismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”. Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte de Señor anunciáis hasta que Él venga. Esta promesa la repite Pablo con esta palabras: No es la copa de acción de gracias, por la cual damos gracias, la participación en la sangre de Cristo? ¿Y no es El pan que partimos, la participación en el cuerpo de Cristo? Porque hay un pan, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de Aquel solo pan.I Corinthians 10:16, 17