Hace dos semanas inicié a escribir acerca de lo que el pastor Steve Henning nos ha estado enseñando en la iglesia con respecto al amor. La primera enseñanza nos mostró como los diez mandamientos representan la esencia del amor a Dios y al prójimo. El día de hoy voy a escribir la continuación de la serie.
Leamos de nuevo el pasaje bíblico en el que se basa esta serie,
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Juan 13: 34-35
El pastor Henning inicia con esta pregunta: A quienes debemos amar? Tres veces en estos dos versos Jesús nos da la respuesta. Los unos a los otros. Pero, quienes son los otros? Será el mundo? Serán los no creyentes? El pasaje es claro que Jesús le está hablando a sus discípulos, es decir, el Señor le dice a los discípulos que deben amarse los unos a los otros. Jesús NO está hablando de amar a los no creyentes, por lo menos no en este pasaje. Entonces, entendemos que se trata del amor que debe existir entre los creyentes. Y qué dice nuestro Señor de este amor?
Es un mandamiento difícil. Jesús reconoce esa dificultad ya que dice, “un mandamiento nuevo os doy.” Debemos tener claro que un mandamiento se le da a una persona cuando se le pide hacer algo que no está en su naturaleza. Es decir, a un niño no le pedimos que llore para pedir comida, o pedir que le cambien los pañales. El bebé llora porque es algo natural para él. Así, este mandamiento es dado por Cristo ya que es extraño para nosotros, o sea, no es natural para nosotros. Esto es lo que lo hace un mandamiento difícil. El mandamiento va en contra de lo que yo soy: yo soy egoísta, me amo a mí mismo, amo las cosas materials, etc. Este mandamiento me pide amar a los demás. Leer el resto de esta entrada »
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